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El Predicador

De lo que escribo, aquí publicaré algunas cosas. (Eso espero)

En la medida que la realidad inmediata cambia, o evoluciona, la literatura se transforma, pues el escritor es producto de su entorno; de la misma forma el lenguaje que se utiliza, principalmente en la ficción, toma elementos de la vida diaria y así se manifiesta en los textos. De ahí que el escritor al pretender narrar un universo que le es ajeno debe indagar sobre los diferentes tipos de lenguaje que utilizarán sus personajes, principalmente si en la obra se va a utilizar el habla coloquial.

Construir una historia dentro de un género específico conlleva otro tanto de investigación, cuya falta puede compensarse con la abundante lectura de libros similares; luego de eso es posible intentar transgredir los cánones; si se logra quizá sea brillante.

Gran cantidad de novelas resultan fallidas porque sus autores no atinan a capturar el momento histórico en el que ubican la acción; entonces sus descripciones se quedan en la superficie y sus personajes se vuelven artificiales o estereotipados; por eso es importante que exista un alto grado de interiorización de los hechos que dan origen a lo que se cuenta. Principalmente cuando se quiere hacer un retrato fiel del lugar en el que se desarrolla la trama. En ese orden de ideas, la mejor literatura surge de la necesidad de expresar algo que golpea al escritor, que lo acosa y la única manera de liberarse es convirtiéndolo en palabra.

Al estar influenciada por la realidad, la literatura de determinada época sigue ciertas tendencias; por ejemplo, en países como México y Colombia están en boga las narco-novelas, los motivos son obvios. Muchos autores sucumben a la tentación de subirse al carro de la moda y se esfuerzan por ubicar sus relatos en aquellos universos, lo hacen incluso sin tener conocimiento profundo de los eventos que les sirven de referencia; luego se justifican sugiriendo que en la ficción cabe de todo.

En años recientes ha tomado auge la producción de novelas policíacas, principalmente en Europa, pero como la tecnología permite acceder en tiempo real a la información que se genera en todas partes del mundo, las editoriales se apresuran a solicitar a sus autores que escriban en el estilo que el público demanda.

La estructura de la novela policíaca no ha variado mucho desde que Edgar Allan Poe la inventara; varía la presentación de los hechos, pues el mundo ha cambiado, también cambian los protagonistas y los misterios por resolver; forzosamente tienen que estar emparentados a las circunstancias actuales. Si se compara contra lo escrito por Sir Arthur Conan Doyle y Agatha Christie, lo que se publica en esta época dista mucho de parecerse; puede decirse que los títulos actuales están más emparentados con autores como: Dashiell Hammett y Raymond Chandler; aunque se busca que los protagonistas sean próximos a lo cotidiano, al tiempo que se les dota de sarcasmo, humor negro y alto grado de sentido común.

Dentro de esta moda, impulsada por las grandes editoriales, aparece la novela El cielo llora por mí, el más reciente trabajo de Sergio Ramírez, escritor nicaragüense, nacido en Masatepe en 1942.

El libro describe la investigación que el inspector Dolores Morales y el subinspector Bert Dixon, integrantes del departamento antinarcóticos de la policía nicaragüense, realizan a partir de la desaparición de una mujer; a este suceso le siguen varios asesinatos y el descubrimiento de la participación de los carteles internacionales del narcotráfico.

La historia tiene como escenario principal la ciudad de Managua, es un intento de bucear en las interioridades del sistema policial, sus conexiones con la DEA y otras instancias de poder. Las palabras del propio Ramírez para referirse a su texto son: una novela que retrata a dos policías de la división antinarcóticos del estilo clásico que provienen de las viejas filas de la guerrilla nicaragüense, los del mundo clandestino que lucharon por el derrocamiento de Anastasio Somoza. A la caída de la dictadura, los guerrilleros se distribuyeron entre el ejército, la vida civil y ellos se fueron para la policía. Lo particular es que pertenecen a ese tipo de autoridad que aún responde por los ecos éticos de una revolución que ya no existe, que se evaporó. Son pobres y combaten el narcotráfico con armas muy pobres.

Sergio Ramírez tiene una dilatada carrera como escritor, ha sido ganador de varios premios literarios, entre los que se incluye el Alfaguara de novela, en 1998, con: Margarita está linda la mar; leerlo debería ser un placer, si se toma en cuenta que ha publicado al menos diez libros, por lo que se asume que domina el oficio, pero sucede todo lo contrario.

El avance de las páginas lleva a descubrir que se trata de un relato predecible, escrito con lenguaje anacrónico, en donde los protagonistas se van desarrollando hasta convertirse en caricaturas; quizá pueda argumentarse que así lo quiere el autor, pero el curso de los acontecimientos revela que la intención es hacerlos humanos, conferirles vida propia y que evoquen a personas reales; nada de eso se consigue.

La novela carece de la técnica más elemental, eso se advierte en la construcción de los diálogos, en donde de forma constate se indica quien habla, aspecto que hace que la lectura sea cansada y aburrida, pues buena parte de las doscientos noventa páginas, que la conforman, están nutridas de conversaciones que se ven interrumpidas cada vez que se concede la palabra a distinto interlocutor. En estos casos lo usual es darle una voz particular a cada personaje, para que el mismo tono vaya guiando al lector y no pierda el hilo. También aquí es posible pensar que es el estilo del autor, pero más parece un vicio adquirido, que nunca se corrigió.

En el afán de elaborar personajes cotidianos se pierde la credibilidad, casi todos tienen habilidades deductivas que riñen con el sentido común; no es que gente como la que puebla la novela no pueda ser inteligente, el problema radica en la pobreza de la narración, en la falta de desarrollo, pues hay pocos indicios de por qué algunos de ellos actúan como lo hacen.

El autor aspira a recrear el habla coloquial y falla en toda la línea, más cuando asigna apodos; siendo esta una habilidad propia del latino, es imperdonable la falta de creatividad para darle sobrenombre a los personajes; además el uso de tal recurso debería contribuir a formar la imagen mental de cómo lucen los protagonistas, pero el resultado es contraproducente.

Cuando los diálogos dejan lugar a la voz omnisciente, se cae en la trampa de dar detalles irrelevantes, que confieren aire barroco a la descripción y que únicamente incrementan el número de cuartillas. Tal parece que la idea de presentar de forma pintoresca a su país continúa en la mente de Ramírez. La Managua que se delinea no es la de la vida real, probablemente sea la que existe en los recuerdos del autor, pero los acontecimientos se ubican en época reciente.

Lo inverosímil de la obra se acentúa cuando se advierte que el inspector Morales y Dixón son ejemplos de honradez. Puede ser que exista alguien que tenga esa cualidad, pero en un ambiente de policías, comisionados, ministros, burócratas, narcotraficantes y fauna similar, es impensable encontrar a una persona que se atenga a los preceptos éticos. Otro dato importante es que los dos policías se enfrentan en solitario, sin apoyo, a los carteles de Cali y de Sinaloa; a ellos se une Doña Sofía, la señora que hace la limpieza en la comisaría, quien por voluntad propia decide trabajar como doble agente y se emplea en un casino propiedad del narcotráfico.

A despecho de lo anotado en la contraportada: En esta novela policíaca, narrada con tensión e ironía, y donde la sorpresa salta en cada página, las fuerzas del bien son a veces las fuerzas del mal. Sergio Ramírez explora los resquicios de esas fuerzas, por donde corre impetuosa la vida. No hay lugar para la incertidumbre, todo lo que viene se adivina, no existe ambigüedad en los individuos, no se profundiza, todo queda en la superficie; por lo que puede hablarse de un trabajo malogrado.

Al final queda la sensación de haber leído el producto, no de un principiante, eso sería exagerar, de alguien que le hace falta desarrollo en el oficio de escribir.

El cielo llora por mí, hasta el título es un lugar común, si se toma en cuenta que se refiere al aguacero que cae cuando uno de los protagonistas es asesinado.

El cielo llora por mí
Ediciones Alfaguara
Primera edición, noviembre 2008
290 páginas.

jueves 17 de septiembre de 2009

El islam y la democracia

Occidente y la democracia
Siguiendo la etimología de la palabra democracia, se puede decir que es el sistema perfecto de gobierno; sin embargo, la practica ha demostrado que no es tan sencillo.

Aunque la mayoría de países occidentales tengan como sistema de gobierno la democracia representativa, siempre terminan en el poder los grupos hegemónicos: los que poseen el poder económico, los que tienen el poder político, los que pueden manipular a los políticos, incluyendo al crimen organizado; todos ellos se sirven del sistema y lo hacen funcionar de acuerdo a su conveniencia.

En los países del tercer mundo, o en vías de desarrollo, la transición hacia la democracia ha sido traumática. La mayoría, quizá todos, pasaron por dictaduras militares, que se mantuvieron en el poder a fuerza de reprimir a quienes trataban de ejercer oposición. Muchos países del primer mundo tenían colonias, en los cinco continentes, que lucharon por independizarse; obligados por las circunstancias, no sin lucha, terminaron concediendo la libertad, claro que daban su apoyo a un gobernante que les permitiera salvaguardar sus intereses; al amparo de ese proteccionismo, muchos se convirtieron en tiranos, pero cuando ya no eran necesarios, o dejaban de colaborar, venía el impulso para el cambio.

En los tiempos actuales, lejos de perfeccionarse, las democracias se deterioran al ritmo de las crisis financieras, de ingobernabilidad, de violencia, de credibilidad; los grandes capitales se han consolidado y tienden a desistir de alcanzar el poder político; su lugar lo toma, poco a poco, el crimen organizado. Los países más poderosos se han ocupado de agendas de otro tipo, como la guerra por el petróleo, situación que ha sido aprovechada por algunos gobernantes para modificar constituciones políticas, de tal forma que les sea permitido, legalmente, reelegirse cada tanto tiempo, se han convertido en dictadores modernos.

El papel del colonialismo ha sido decisivo en el juego de crear y destruir democracias; a mayor cantidad de recursos naturales, léase oro, gas, petróleo, el tiempo de ocupación ha sido mayor. Luego de la forzada independencia, una buena cantidad de países han quedado inmersos en guerras civiles, luchas tribales, pobreza y otra gran cantidad de contradicciones internas; teniendo como resultado el genocidio, pérdida de libertades, represión, desplazamiento; por lo que la creación de gobiernos en donde el pueblo esté representado se convierte en utopía. En muchos casos al poder político se ha unido el fundamentalismo religioso, agravando la situación, porque al postulado de ejercer la violencia en nombre de la justicia, se agrega el de aplicarla en nombre de Dios.

La religión ha sido utilizada como caballo de batalla, para adormecer conciencias; América latina no ha sido ajena al tema, es conocido que los españoles utilizaron el catolicismo como estrategia de conquista; sin embargo, es en los países de población principalmente islámica en donde el tema, en apariencia, ha provocado conflictos mayores. De ahí que la creencia generalizada es que el islam y quienes lo practican son violento por naturaleza. El desconocimiento del tema hace que, fácilmente, se adopte semejante postura.

Entender la realidad islámica es complicado, más cuando la literatura que existe, al respecto, siempre hace referencia a su libro sagrado, El Corán, desconocido para la mayor parte de los occidentales; en ese sentido, el libro Reconciliación. El islam, la democracia y el mundo occidental, de Benazir Bhutto, se convierte en lectura fundamental.

Benazir Bhutto
El 27 de diciembre de 2007, en Rawalpindi, la acción conjunta de francotiradores y un auto bomba terminaron con la vida de Benazir Bhutto, quien fue dos veces primera ministra de Pakistán. Durante su existencia fue víctima de persecución, encarcelamiento; su padre fue ejecutado en la horca, su hermano asesinado; ella misma sufrió varios atentados, incluyendo el sucedido en octubre 19, tres meses antes de ser asesinada, en donde murieron 179 personas, de entre los miles que habían salido a recibirla con motivo de su regreso.

Nació en Karachi, Pakistán, en 1953. A los quince años fue enviada a estudiar a Estados Unidos, en el Radcliffe college, posteriormente ingreso a la universidad de Harvard y completó sus estudios en la universidad de Oxford, Inglaterra. Regresó a su país en 1977, cuando su padre era primer ministro, meses después sería derrocado y encarcelado, finalmente fue ejecutado en 1979. Esos eventos habrían de marcarle el camino a seguir, los años siguientes los dedicó a la política, en las que ejerció la oposición, aun estando en el exilio. Su lucha la llevó a ser elegida primera ministra, en 1988, fue destituida en 1990 y vuelta a elegir en 1993, para volver a ser derrocada en 1996.

Fue acusada de corrupción, su esposo fue encarcelado, durante ocho años, por las mismas acusaciones; salió al exilio y desde afuera siempre tuvo posición activa, hasta su regreso en octubre de 2007.

Vivió y murió convencida que era posible establecer la democracia en Pakistán y luchó, hasta las últimas consecuencias, por lograrlo.

El islam y la democracia
Benazir Bhutto escribió un profundo ensayo, en donde pretendía demostrar que las tesis que promulgan la incompatibilidad entre el islam y la democracia no tienen sustento. Según ella las razones del extremismo religioso están basadas en interpretaciones erróneas del Corán, al tiempo que responden a intereses políticos que nada tienen que ver con lo que predica el libro sagrado. Ella dijo: A partir de mi propia experiencia sé que la democracia es parte integral del islam. El núcleo de mi ser musulmán rechaza a aquellos que quieren usar al islam para justificar actos de terror, que pervierten, manipulan y explotan la religión para beneficio de su propia agenda política. p28.

El análisis inicial parte de, según ella, la correcta interpretación del Corán, contrapuesta a las conclusiones de los que encuentran motivos para la violencia en sus versos. Un hecho importante lo constituye el reconocimiento que el Corán hace de otras religiones, por lo que no habría motivo para entrar en guerra con otros países o civilizaciones, solo por causa de las distintas creencias religiosas. Sus palabras son: De modo sorprendente y único, el Corán reconoce que otras religiones perfectamente pueden guiarnos a la salvación. Por ejemplo, el Libro Sagrado afirma: “Los creyentes, los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes creen en Alá y en el Último Día y obran bien, esos tienen su recompensa junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes”. p46.(El texto entre comillas corresponde al Corán 2:62).

Las interpretaciones erróneas del Corán tienden a menoscabar las libertades individuales, propician la ignorancia, disminuyen el valor de la mujer, entre otras cosas, pero todas son justificaciones extremistas. Tomar partido por una u otra postura resulta complejo, sería necesario el estudio, a detalle, de la totalidad del Corán; sin embargo, el sentido común indica que la posición de Bhutto es lógica y coherente.

Los prejuicios contra las sociedades musulmanas se justifican por la violencia que pudo haber en sus orígenes. La forma de rebatir tal postulado es contundente: se acude al pasado para definir a los musulmanes actuales, en especial cuando se quiere evaluar su actitud frente a la democracia. No definimos al judaísmo por la brutalidad de la conquista de las tribus de Canaán o por el dolor y el sufrimiento de las plagas de Egipto. No definimos el cristianismo por la barbarie de la Edad Media o por la persecución llevada a cabo por la inquisición. p79.

De la misma forma que los preceptos del cristianismo, en general todas las religiones, han sido invocados para justificar la agresión y destrucción de países enteros, el islam ha sido utilizado para los mismos fines: ¿Quién puede negar que el islam —como religión y corpus de valores— ha sido distorsionado y manipulado por militantes, extremistas y dictadores, a causa de intereses políticos? P93

Las consideraciones religiosas derivan hacia el análisis histórico de la influencia que occidente ha tenido en la creación de las naciones musulmanas. De la misma forma que sucedió en América, el colonialismo fue determinante para fijar el camino que seguirían los países islámicos. El interés en los recursos naturales, la posición geográfica, el desarrollo de la carrera armamentística, han sido motivos suficientes para que las grandes potencias, del primer mundo, hayan tratado de mantener influencia.

Ante la obligación de terminar la ocupación de las colonias, los países occidentales jamás se resistieron a salir con las manos vacías, para conseguirlo proporcionaron armamento a gobiernos liderados por militares que, antes o después, se convirtieron en dictadores. En muchos casos cobró vigencia el refrán popular: cría cuervos y te sacarán los ojos.

Los casos de intervención, por parte de los países desarrollados, son numerosos, en todo el globo, la tendencia se dio en función de implementar agendas que nada tenía que ver con la consecución del bien común: Pocos podrían afirmar que la experiencia colonial no ha tenido un efecto desacelerador sobre el desarrollo de las prácticas, elecciones y gobiernos democráticos en el mundo musulmán. Las potencias coloniales, como el Reino Unido, Francia, Portugal y Holanda, rara vez han puesto en práctica lo que predican en las colonias que han gobernado. Por definición, el colonialismo y el imperialismo van contra la ética de los valores democráticos. El colonialismo se sustenta en la subyugación. P164.

El conocimiento de la historia permite asegurar que el mundo sería distinto si el desarrollo de los países hubiera seguido el ciclo natural; es decir, sin ocupación, sin conquista. El mundo sería muy diferente si Occidente hubiera sido más prudente en sus acciones, si se hubiera adherido a sus propios valores democráticos y hubiera tenido una visión de largo plazo de la historia en vez de su miope visión de corto plazo. P167.

El conjunto del libro ofrece una panorámica completa del mundo islámico, rebatiendo con argumentos, sólidos y documentados, muchas de las ideas preconcebidas sobre el tema.


Las notas fueron tomadas del libro: Reconciliación. El islam, la democracia y el mundo occidental. Autor: Benazir Bhutto. Editorial Norma. 2008.

Escribir una novela requiere rigurosidad, disciplina, creatividad, investigación, oficio; toda una serie de elementos que, en su conjunto, permitan al lector adentrarse, sin pausas, en la historia que el autor quiere contar. Otro aspecto importante y básico es el correcto uso de la gramática y la sintaxis, de eso depende que el texto sea legible. La literatura registra varios casos en los que el autor transgrede las reglas del lenguaje, pero para que esto suceda es necesario, primero, saber como utilizarlo; no se puede subvertir el orden de lo desconocido. Algunos de los elementos citados pueden faltar, pero el oficio es imprescindible.

Cuando se trata de una novela histórica hay otros aspectos a considerar, en ese caso la investigación debe ser más rigurosa. No importa que se esté convirtiendo en ficción un hecho real, pues al final el relato debe ser creíble; porque se podrá engañar, con diversos artificios, a unos cuantos lectores, pero cuando los acontecimientos, en los que se basa determinado libro, son de conocimiento general, es fácil que el andamiaje se caiga en los primeros capítulos.

La tarea de novelar la realidad puede resultar más complicada que la ficción pura, tal es el caso de La lluvia, novela de Méndez Vides, publicada por Editorial Norma, en su colección La otro orilla, en 2007 (las citas textuales han sido tomadas de esta edición). En donde el autor da palos de ciego, pues en el intento de contar, con sus palabras, los últimos días del gobierno de Jacobo Árbenz, se enreda y escribe un libro que no aguanta la lectura superficial, menos una más profunda.

Desde el inicio se nota que la trama se quedará corta, pues es de sobra conocido que el golpe de estado que terminó con el gobierno de Árbenz, fue una conspiración en la que se utilizó como instrumento a la United Fruit Company, algo que apenas se alude en la novela. De ahí que pensar en un complot fraguado entre un gringo y un Monseñor, con la ayuda de un seminarista, es algo que raya en la ingenuidad. Pero obviando el hecho que se trata de un suceso histórico, el análisis de la parte formal revela que se trata de un libro mal escrito.

Cuando se escribe narrativa es necesario tener el cuidado de contar situaciones que no riñan con la coherencia. Es común que los escritores no revisen con rigurosidad sus textos, pero lo que no se perdona es que los fallos se le pasen al editor del libro. Algunos justifican este tipo de situaciones diciendo que es cuestión de estilo, que es para entretener al lector; excusas más excusas menos, pero lo cierto es que son cosas imperdonables, por ejemplo:

…se fijó en los calcetines de rombos azules y en los tobillos de Muñoz, porque la piel clara de las canillas con el pelo raleado no correspondía al rostro moreno, de indio. p15.

No hay que ahondar mucho en el análisis para darse cuenta que si el personaje tiene puestos unos calcetines con rombos azules, estos le deben cubrir más allá del tobillo, por lo que es imposible verlos.

Esta es una de las rarezas que produce el mestizaje, pensó en inglés, todavía impresionado por la imagen de los chuchos callejeros de La Antigua…p15

El párrafo anterior tiene relación con el que se anota antes, resulta que el personaje (el gringo), está impactado por el color de las canillas de Muñoz, pero el autor no se da cuenta que al mencionar lo del mestizaje, está poniendo en el mismo plano a los humanos y a los chuchos, pues a la luz de lo escrito, ambos son producto de la mezcla mencionada.

Muñoz huyó a respirar aire puro entre los cafetales, para perderse el espectáculo. Pronto estuvieron convencidos. El anciano ya no respondió. En estos casos lo que procede es celebrar, dijo el carnicero, elevando una botella de aguardiente. Muñoz alcanzó los vasos. p175.

Pequeños olvidos suelen suceder cuando se ha escrito un libro muy largo y muchas veces pasan inadvertidos por el lector, pero cuando se cometen en un mismo párrafo resulta injustificable. No se da cuenta el autor que ha enviado a su personaje lejos de donde se está desarrollando la acción, pues inmediatamente lo poné a realizar actividades que han quedado fuera de su alcance.
Los problemas de sintaxis suceden a lo largo de todo el relato, pero basta con mencionar algunos para ejemplificar el punto.

Dos indios con caites y trajes de Chichicastenango iban sirviendo agua en las copas y recogiendo los vasos con cubos de hielo derritiéndose al fondo. p16.

¿Quiere decir el autor que los indios recogían vasos utilizando cubos de hielo?

…el Cristo del veneno que salvó al cura que lo adoraba todas las noches retrayendo las rodillas cuando el ingenuo iba a lamerle los pies untados de veneno. p18

¿Retraer las rodillas es la forma que utiliza el cura para adorar al Cristo del veneno?

Desde aquella altura debe contemplarse mejor el paisaje del valle interrumpido por una que otra araucaria gigante robada a los mapuches…p20.

¿Se está contemplando el paisaje de un lugar llamado Valle interrumpido?

Mi bisabuelo, don José María Andrade, llegó cargando la marimba con todo su séquito…p37.

¿El bisabuelo era un hombre tan fuerte que podía cargar, él solo, la marimba y a todo el séquito?
Los errores son evidentes y hacen recordar aquel letrero, visto en la calle, que dice: Se venden bolsas para señoritas de cuero fino. No es necesario ser un experto en el uso del lenguaje, lo anotado es algo que salta a la vista y provoca, a veces risa, otras veces asombro, pues no se espera encontrar estos deslices en una obra seria.

No se trata de rebuscar errores, en realidad no es necesario, más cuando se identifican redundancias como las que siguen.

A usted nosotros queremos tenerlo de nuestro lado, dijo el gringo John…p18.

Resulta que en el momento referido por este pasaje, solamente existe un gringo en la acción, por lo que mencionar su nombre, cosa que se ha hecho en líneas anteriores, es innecesario.

Los músicos hombres estaban comiendo en la cocina…p37.

Si se dice: los, es fácil adivinar que el autor se refiere a hombres, entonces no hace falta explicarlo.

No es que el libro esté repleto de faltas de ortografía, pero dentro del contexto de señalar los fallos formales, se hace necesario mencionar la siguiente, aunque haya sido la única encontrada.

…pero presenció la horrenda casería. p24

El mayor problema del libro es la frecuente utilización de oraciones largas. En el afán de abundar en detalles y causar mayor efecto en el lector, se cae en el error de no medir adecuadamente el tamaño de lo escrito. Además de dificultar la lectura, también se dificulta entender lo que se quiere decir.

…imitando a los cucuruchos pordioseros vestidos con túnica morada que a esas horas llevaban en andas al Nazareno de piel oscura del pueblo de Santa Ana por las calles céntricas de la ciudad. p29

…porque qué es eso de quemar el féretro cuando lo más emocionante es el instante en que se desliza el cajón en el hueco húmedo y se lo va sellando con ladrillo y mezcla ante los ojos aterrorizados de los familiares que bien saben lo que está ocurriendo…p32

El discurso narrativo está algunas veces en primera persona, otras en tercera persona y otras más aparece una voz en off, valga el uso de este término, pero llega a suceder que el narrador omnisciente se confunde con los personajes.

Los aviones fueron la excusa inventada por Árbenz para deshacerse del amigo, porque a quienes más se quiere hay que tenderles el puente de plata antes de que nos ahorquen. p109

Es frecuente que un autor se engolosine con el uso de los adjetivos, pues se piensa que la abundancia de ellos contribuye a explicar de mejor manera lo que se cuenta, pero la mayoría de las veces su uso es innecesario y en lugar de aportar, vuelven tedioso el texto.

El numerote veintisiete del mes de junio había sido marcado con una rueda en el calendario de la modelo rubia en bañadera, de muslos caritativos y cintura tan angosta como el ojo de la aguja. pP141

Los peores serían los esbirros aindiados, de bigote raleado y ojos pequeños, uniformados con sombrero claro, trajes flojos de casimir de Amatitlán y zapatos chatos. p141

Se pueden aportar más ejemplos, pero los anotados son suficientes para concluir que La lluvia es una novela fallida; en donde queda en evidencia la falta de oficio del autor, quien, si mucho, ha atinado a describir una leve llovizna.

jueves 9 de julio de 2009

La izquierda erótica fuera de contexto

El poeta es un reflejo de su tiempo, por consiguiente, la poesía que escribe también lo es. Su obra, publicada o no, constituye una reinvención de la realidad inmediata. Esto no significa que al publicar un libro se esté haciendo una fotografía de tal o cual época, pues de ser así, estaríamos hablando de un objeto estático y no de un objeto estético. La poesía, entonces, -la de verdad- trasciende mucho más allá del tiempo en el que fue escrita. De esa manera, cuando la trascendencia de un libro de poesía se mide en función de la época en la que fue publicado por primera vez, sucede que, con el paso de los años, ésta se torna en desencanto, tanto para sus antiguos lectores como para los nuevos.

Poemas de la izquierda erótica de Ana Maria Rodas, fue publicado hace treinta años. Leerlo ahora no produce el mismo efecto que entonces. Pero, ¿cuál efecto es aquél? En un texto publicado en el diario Siglo XXI, en enero de mil novecientos noventa y cuatro, cuando se cumplían veinte años de haber sido publicado el libro, Adelma Bercián cita el siguiente comentario de Luz Méndez de la Vega: “Ana Maria escandalizó, pues utilizaba un lenguaje explicito; en otras palabras, presentaba lo erótico tal cual, no sublimado, ella no utiliza metáforas, que son una herramienta del lenguaje para establecer comparaciones”. Luz Méndez tiene razón. Ana Maria Rodas no utiliza metáforas, pero, hay algo más importante: la mayoría de los poemas carecen de verdaderas imágenes poéticas y, por lo tanto, los textos son prosaicos y explicativos.

La imagen poética recoge las palabras, las despoja de su sentido lógico y les posibilita una coherencia interna, determinada ésta por el nivel de interiorización del hecho poético. Los recursos formales normalmente destruyen la imagen poética. Se puede tener habilidad para usar el lenguaje, pero, al final, el contenido es lo importante. Por eso, apoyarse sólo en el lenguaje y repetir la fórmula hasta agotarla da como resultado que los textos apoyados en esta estructura formal se conviertan en meros artificios.

Comienza el libro presentando una voz femenina liberada de prejuicios. Parece ser un buen presagio. Pero, la libertad que tiene al principio difícilmente se sostiene: los textos discurren entre la posición de rebeldía y los gritos a medias, la independencia del sexo opuesto y la dependencia del mismo. No obstante, no se desarrolla una dialéctica de contrarios categórica. Esta inconsistencia deviene, entonces, un caos retórico, una pose por momentos ambivalente, por lo que al final, los poemas resultan artificiales, fríos, textos lineales que pocas veces transmiten la emoción que pretenden y que, en su mayoría, carecen de multisignificancia. Es decir, que su estructura poética es muy débil.

Domingo 12 de septiembre, 1937 /a las dos de la mañana: nací. / De ahí mis hábitos nocturnos /y el amor a los fines de semana. /Me clasificaron: nena? rosadito. /Boté el rosa hace mucho tiempo /y escogí el color que mas me gusta, /que son todos. /Me acompañan tres hijas y dos perros: /lo que me queda de dos matrimonios. /Estudié porque no había remedio /afortunadamente lo he olvidado casi todo. // Tengo hígado, estomago, dos ovarios, /una matriz, corazón y cerebro, más accesorios / Todo funciona en orden, por lo tanto, / río, grito, insulto, lloro y hago el amor. //Y después lo cuento. (pág. 7).

Este es el poema que sirve de presentación al libro. El texto está escrito con total libertad, pero se presenta cargado de versos artificiales, por ejemplo: Me clasificaron: nena? Rosadito. (Pág. 7): esto es un artificio, porque el sexo no es producto de una clasificación o designación al momento de nacer. Si bien es cierto que las palabras en un poema pueden tener un significado distinto al literal, en este caso, no sucede así: no tienen el efecto de una imagen poética. Otros versos son explicativos, como el que sigue: Boté el rosa hace mucho tiempo / y escogí el color que más me gusta,/que son todos; (pág. 7). En este punto no es necesario explicar que se ha escogido otro color y resulta, aún, menos necesario decir que ahora le gustan todos los colores. Esta clase de explicación causa desencanto en la lectura de un poema. Pero, ¿por qué son innecesarias estas palabras? ¿Por qué se dice que están de más? La poesía es principalmente síntesis (lo cual no quiere decir que los poemas deben ser cortos, o tener menos palabras), y suele suceder que cuando no se utilizan las palabras adecuadas (el número exacto de palabras), se le restan posibilidades al poema. Además de las mencionadas, hay fallas evidentes en la construcción formal del poema, por ejemplo, es redundante decir: Me acompañan tres hijas y dos perros:/lo que me queda de dos matrimonios. (pág. 7) El segundo “me” esta de más y le resta fluidez al verso y, al mismo tiempo, va en detrimento del ritmo. En la última parte del texto, se evidencia de mejor manera, el hecho de que algunas palabras están de más: Tengo hígado, estomago, dos ovarios, una matriz... (pág. 7) ¿Cuántos ovarios tiene una mujer? ¿cuántas matrices? Entonces, ¿será necesario escribir el número?...

Las fallas formales en la construcción de los poemas son recurrentes a lo largo del libro. Los siguientes son sólo algunos ejemplos: Lavémonos el pelo /y desnudemos el cuerpo. (pág. 11). El segundo verso es explicativo, pues cuando se señala al cuerpo, el significado de lo escrito se cierra y no deja lugar a otra interpretación. En otras palabras, explica el significado de lo que se está diciendo.

Enigmático, te deslizas de la luz para la sombra. (pág. 16). La última parte del verso es explicativa e innecesaria, que importancia tiene para dónde se desliza, en todo caso tal explicación deja sin efecto la primera parte, pues como se revela hacia donde se desliza, deja de ser enigmático.

Te observo atentamente /para aprender a transformarme de humano en fiera. (pág. 81). De nuevo, la última parte del verso se torna explicativa. Como en el ejemplo anterior, es innecesario decir en qué se transforma; además, por el bien de la sintaxis, estaría mejor escrito, de humano a fiera. Como los anteriores, hay una buena cantidad de versos y no hay que ser un lector acucioso para descubrirlos, pues el ritmo de los poemas se encarga de hacerlos evidentes.

Otro aspecto que se ha señalado, de forma sistemática, es la libertad y rebeldía con las cuales fue escrito el libro, pero si se hace un análisis, más o menos profundo, esa rebeldía se transforma en gritos a medias y algunas veces, en sumisión; por ejemplo: A mí me harta un poco todo esto / en que dejo de ser humana / y me transformo en trasto viejo. (pág. 13). Cuando dice que le harta un poco, el verso da a entender que en parte también le gusta.

En vez de semen en las piernas y en la cama /hay una fila interminable de palabras. // No importa / además de ser mujer, soy poeta. (pág. 20). Los últimos dos versos, además de ser explicativos, se perciben como una justificación.

Quizás, deje la lucha... //... No voy a esperar tu próxima tortura... (pág. 68). En este poema, la segunda parte es contundente, pero la primera no se atreve a ser.

Poemas de la izquierda erótica es un libro que ha recibido elogios excesivos que no merece, pues los textos que lo conforman tienen, entre otros fallos: escaso contenido poético. No es raro encontrar párrafos, al inicio o al final de los poemas, que no tienen nada que ver con los demás; la sintaxis sufre a lo largo del libro y muchos versos son lugares comunes: sucios billetes (pág. 13). el despertar del deseo (pág. 19). Yo a fuerza de quererte no era yo /sino tu sombra. (pág. 59). Te amo /tú eres /mi pueblo. (pág. 69). Para sobrevivir en esta jungla (pág. 81).

En conclusión, se puede decir que el efecto causado en las personas que han leído el libro, es el que le ha valido su trascendencia en el tiempo. Sin embargo; su valor estético es mucho menor del que se le ha atribuido.

Los textos han sido tomados de la primera edición publicada por editorial Gurch en enero de 1,998.

La poesía más allá del efecto inmediato, es una huella indeleble de la imaginación del poeta: su impresión en el espíritu anónimo a través del tiempo.

lunes 4 de mayo de 2009

No ha quedado piedra sobre piedra V

En el momento del recuerdo

un ángel nada debajo de mis ojos

repite los sonidos

que no alcanzaste a balbucear


Sus alas mojadas

cubren mis mejillas


Me pide

que no te busque en el vientre de la ballena

que no dibuje cruces con pétalos de rosas


Me dice

el verde de su sueño

ya no existe

ahora juega en el azul


Escucho

Pienso


Aún en el azul

después de ti

no ha quedado

piedra sobre piedra

lunes 27 de abril de 2009

No ha quedado piedra sobre piedra IV

Casi siempre

despierto por la madrugada

antes que el gallo cante

para negar tres veces tu partida


Se me queda el día

en las manos

completando calendarios


Pero ya no intento

adivinar la medida de la vida

sólo sigo respirando tu recuerdo

dejándolo salir

desde mis ojos


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Sentado

en esta piedra

en el punto donde extiende

su falda la montaña


Te agolpas en mi mente

hasta formar dentro de mí

este sermón


Bienaventurado soy

porque te lloro

aunque nunca

recibiré consolación

lunes 20 de abril de 2009

No ha quedado piedra sobre piedra III

Metí

la mano en el bolsillo

los dedos sólo alcanzaron

a rascar mi pierna


Tu vida

se fue completa

por ese agujero


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Hay días en los cuales

pesas demasiado


Entonces voy un poco

hacia delante


Bajo el agua de la ducha

dejo salir estas palabras

Una vez más

tu recuerdo me golpea el rostro

no voy a poner la otra mejilla


Cuando el agua deja de caer

regreso hasta el presente

para sentir

de nuevo el golpe

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Fernando Ramos
Guatemala
Crítica de cine, series de TV y otros similares en: Cinecrítica. Poesía, cuento, ensayo, otros textos, en: El Predicador
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